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Durante mucho tiempo, se naturalizó la idea de que la menstruación “debía doler”. Sin embargo, cuando ese dolor se vuelve invalidante porque limita las actividades diarias, afectando la calidad de vida, es importante consultar. La endometriosis es una enfermedad ginecológica que —según estimaciones de la Sociedad Argentina de Endometriosis (SAE)— afecta aproximadamente a entre un 6% y 10% de las mujeres en edad reproductiva y, aunque es frecuente, suele estar rodeada de mitos y diagnósticos que tardan años en llegar.
🩺 ¿Qué es exactamente la endometriosis?
La endometriosis ocurre cuando un tejido similar al endometrio (la capa que recubre el interior del útero y que se descama en cada ciclo) comienza a crecer fuera de él. Comúnmente se asienta en los ovarios, las trompas de Falopio y el tejido que recubre la pelvis, aunque en casos más complejos puede afectar el intestino o la vejiga.
Lo particular de este tejido es que actúa igual que el endometrio uterino: se engrosa, se descompone y sangra en cada ciclo menstrual. Pero, al no tener una vía de salida, queda atrapado, provocando inflamación, dolor y, en algunos casos, la formación de adherencias (tejido cicatricial que une órganos entre sí).
Es importante aclarar que no todas las personas con endometriosis presentan los mismos síntomas, y la intensidad del dolor no siempre refleja la extensión de la enfermedad.
🚩 Síntomas: más que un cólico menstrual
Identificar las señales es el primer paso para una consulta temprana. Según la Sociedad Argentina de Endometriosis, los síntomas más frecuentes son:
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Dismenorrea (Dolor menstrual intenso): un dolor que interfiere con las actividades habituales y no cede con analgésicos comunes.
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Dolor durante o después de las relaciones sexuales: técnicamente llamado dispareunia.
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Dolor pélvico crónico: molestias en la zona baja del abdomen que persisten incluso fuera del período.
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Molestias o dolor al orinar o evacuar: especialmente durante la menstruación.
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Dificultad para lograr un embarazo: se estima que entre el 30% y el 50% de las mujeres con endometriosis pueden presentar problemas de fertilidad.
🔍 El camino hacia el diagnóstico
¿Alguna vez te pasó de sentir que tu dolor no era escuchado? El promedio de demora -según estudios internacionales- en el diagnóstico de endometriosis es de entre 7 y 10 años a partir del inicio de los síntomas. Esto se debe a diversos factores: el dolor menstrual intenso tiende a naturalizarse, los síntomas pueden confundirse con otros trastornos digestivos o ginecológicos y a que los exámenes de rutina, como una ecografía ginecológica estándar, no siempre logran detectar los focos de la enfermedad.
Actualmente, el diagnóstico se basa en la evaluación clínica que hace el médico, y puede complementarse con estudios de alta precisión como la ecografía transvaginal con mapeo de endometriosis y la resonancia magnética (sólo en casos específicos), que permiten a los especialistas visualizar la extensión de la afección y planificar el mejor tratamiento.
✅ Tratamientos y calidad de vida
La endometriosis es una enfermedad crónica, pero altamente tratable. El objetivo principal es el alivio del dolor y, en los casos que lo requieran, la preservación de la fertilidad.
Debido a que la endometriosis se manifiesta de forma diferente en cada cuerpo, el tratamiento requiere una mirada individualizada. La clave está en una estrategia a medida, entendiendo que cada caso es único.
Las opciones varían según la edad, la intensidad de dolor, la localización y extensión de la enfermedad, así como del deseo reproductivo de cada paciente. Pueden incluir desde analgésicos o tratamientos hormonales para reducir la actividad del tejido hasta cirugías mínimamente invasivas (laparoscopía) en casos seleccionados.
El objetivo principal es aliviar el dolor, preservar la función de los órganos y, cuando sea necesario, acompañar la búsqueda de embarazo.
Ponerle nombre a lo que sentís es el comienzo de tu bienestar. El dolor que limita tu vida no debe naturalizarse. Si tu ciclo condiciona tu vida diaria, no postergues la consulta con un profesional.