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Con el frío, salir a caminar se vuelve un desafío. Las plazas quedan vacías, las bicis duermen en el garage y el sillón con manta gana protagonismo. Sin darnos cuenta, el invierno nos vuelve más sedentarios de lo que creemos y eso impacta directamente en nuestra salud cardiovascular. ❤️
❄️ Por qué en invierno nos movemos menos
El invierno trae cambios que muchas veces pasan desapercibidos. Los días son más cortos, así que salimos del trabajo y ya es de noche, lo que desalienta cualquier plan al aire libre. El frío y la lluvia hacen que pospongamos caminatas, gimnasio o el deporte habitual. Y la rutina, naturalmente, se concentra en interiores: oficina, casa, sillón.
Según la Organización Mundial de la Salud, casi 1 de cada 3 personas adultas no alcanza el nivel mínimo de actividad física recomendado. Y con el frío, los días cortos y la rutina puertas adentro, sostener hábitos activos puede volverse todavía más desafiante.
Sedentarismo: mucho más que no hacer ejercicio
Cuando hablamos de sedentarismo no nos referimos solamente a no practicar deporte.
Una persona puede asistir al gimnasio algunas veces por semana y, aun así, pasar la mayor parte del día sentada frente a una computadora, en reuniones, manejando o mirando televisión.
Cada vez existe más evidencia de que permanecer sentado durante muchas horas seguidas puede afectar la salud, incluso en personas que realizan actividad física regularmente.
❤️ El impacto en tu salud cardiovascular
El movimiento ayuda a mantener activo todo el sistema cardiovascular y estar quietos muchas horas, puede afectar directamente al corazón. Cuando nos movemos poco:
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Se vuelve más lenta la circulación de la sangre.
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Puede aumentar la presión arterial.
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Se ven favorecidas las subas del colesterol y los triglicéridos.
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Aumenta el riesgo de sobrepeso u obesidad.
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A largo plazo, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Por eso, el sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular modificables. Y “modificable” significa que está en nuestras manos cambiarlo.
🚨 Señales de que tu cuerpo necesita moverse más
Hay indicios cotidianos que avisan que algo está pidiendo cambio: cansarte al subir un par de pisos por escalera; sentir falta de aire en esfuerzos que antes hacías sin problema; contracturas frecuentes en cuello, hombros o espalda; hinchazón en tobillos o pies y piernas hinchadas al final del día. Aunque estos síntomas pueden tener múltiples causas, también pueden estar relacionados con una rutina excesivamente sedentaria.
Son señales para escuchar tu cuerpo, que muchas veces empieza a enviar mensajes antes de que aparezcan problemas mayores.
🏃 Cómo sumar movimiento sin salir de casa
No hace falta ir al gimnasio. Lo importante es la constancia:
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Levantate y movete cada 45 minutos si trabajás sentado.
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Caminá mientras hablás por teléfono.
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Subí por escalera en lugar de tomar el ascensor.
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Bajate una parada antes del transporte y caminá el resto.
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Probá actividades en interiores como, por ejemplo: cinta caminadora, bicicleta fija.
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Sumá rutinas guiadas por video, yoga, pilates o baile en casa.
El invierno no tiene por qué frenarte. Movernos un poco más cada día es una de las formas más concretas de cuidar el corazón durante todo el año.