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Cada 14 de febrero celebramos el amor, pero desde la medicina sabemos que las emociones intensas —no solo las negativas, sino también los impactos emocionales fuertes— tienen un efecto real y medible en nuestro cuerpo. ¿Se te aceleró el pulso cuando viste a esa persona tan especial para vos? ¿Pasaste por una ruptura amorosa que hizo que sintieras el corazón roto?
Para entender de qué se trata todo esto, el Dr. Juan Pablo Costabel (M.N. 119403), jefe de Internación y Unidad Coronaria, y el Dr. Alan Sigal (M.N. 152.717), coordinador del Servicio de Emergencias del ICBA, explican cómo el estrés y las emociones pueden impactar directamente en nuestra salud cardiovascular.
❤️ El amor y la fisiología: ¿por qué se acelera el corazón cuando vemos a “esa persona”?
Cuando vemos a alguien que nos gusta, el corazón late más rápido porque el cerebro activa el sistema nervioso que nos pone en estado de alerta. Esto hace que se libere adrenalina y noradrenalina, que actúan directamente sobre el músculo cardíaco:
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Aumentan la frecuencia cardíaca (el corazón late más rápido).
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Incrementan la fuerza de contracción (el latido se siente más intenso).
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Generan esa sensación de "golpeteo" o palpitaciones en el pecho.
Esta es una respuesta fisiológica normal y saludable del corazón ante un estímulo emocional positivo.
💔 ¿Qué es el síndrome del corazón roto?
Aunque febrero suele teñirse de rojo para celebrar el amor, sabemos que las relaciones no siempre siguen el guion esperado. A veces, el impacto de una ruptura o una noticia inesperada se siente físicamente. El síndrome del “corazón roto” es una condición medica real conocida como miocardiopatía de Takotsubo, una alteración transitoria del funcionamiento cardíaco que suele aparecer tras un impacto emocional intenso o un periodo de estrés muy fuerte. En estos casos, el corazón se "aturde" de manera brusca y deja de contraerse correctamente durante un período de tiempo.
Aunque los síntomas son muy parecidos a los de un infarto, existe una diferencia clave: el problema no es una arteria obstruida, sino una reacción del propio músculo cardíaco frente al estrés.
¿Quiénes son más vulnerables?
Si bien puede afectar a personas jóvenes y a varones, se detecta con mayor frecuencia en mujeres después de la menopausia (aproximadamente 8 o 9 de cada 10 pacientes son mujeres mayores de 50 años). Este marcado predominio no es casual: tras la menopausia, disminuye el estrógeno y esto hace que se reduzca la protección natural del corazón, volviéndolo más vulnerable a las hormonas del estrés.
⚠️ Señales de alerta
Ante la presencia de estos síntomas, se debe acudir a la guardia de inmediato:
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Dolor intenso en el pecho, sentido como opresión o peso.
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Falta de aire o dificultad para respirar.
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Palpitaciones o latidos muy acelerados.
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Sudor frío, náuseas o mareos.
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En algunos casos, incluso desmayos.
🩺 Diagnóstico y recuperación
No existe un estudio de rutina que permita predecir quién desarrollará este síndrome, pero una vez que aparecen los síntomas, el ecocardiograma es la herramienta principal para detectarlo rápidamente. En casos de dudas, la resonancia magnética permite descartar otros problemas similares.
La buena noticia es que las más del 90% de los pacientes recupera totalmente la función cardíaca en un periodo de entre 3 y 6 semanas.
🧘 Cómo cuidar tu corazón emocional
Cuidar cómo vivimos y cómo manejamos el estrés es fundamental para nuestra salud cardiovascular. Algunas recomendaciones para reducir el riesgo son:
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Aprender a manejar el estrés con herramientas como la meditación, la psicoterapia o actividades recreativas.
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Cuidar la salud mental y pedir ayuda ante cuadros de ansiedad o depresión.
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Mantener hábitos saludables: dormir bien, realizar actividad física regular y no fumar.
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Realizar controles periódicos: los chequeos cardiológicos regulares permiten evaluar la salud general.
El amor acelera el corazón, el estrés puede agotarlo, y el equilibrio lo mantiene sano. Elegí cuidar tus emociones: tu corazón te va a acompañar toda la vida 😉❤️