Dosis por Swiss Medical

¿Abrigarse el cuello previene resfríos? Mito o realidad

Escrito por Swiss Medical | Jun 2, 2026 3:34:37 PM

El termómetro de la temperatura sigue bajando, vuelve a sonar esa frase que todos escuchamos alguna vez al salir de casa: "¡Ponete una bufanda que te vas a enfermar!". Pero, ¿qué tan cierto es esto? ¿Realmente un cuello desabrigado es la puerta de entrada a las infecciones respiratorias?

Hoy te contamos qué dice la ciencia sobre esta costumbre tan arraigada y cuáles son las verdaderas medidas que tenés que tomar para no caer en cama esta temporada.

El frío y los virus: ¿quién es el verdadero culpable? 🦠

Para empezar a desarmar este mito, hay que aclarar algo fundamental: el frío por sí solo no causa infecciones respiratorias. Los verdaderos responsables de los resfríos, la gripe o la faringitis son los virus y las bacterias que circulan con mayor frecuencia durante los meses de otoño e invierno.  

Entonces, ¿la bufanda sirve o no? La respuesta tiene algunos matices.

¿Por qué aumentan los resfríos en invierno?

Lo que ocurre en invierno es que, al bajar las temperaturas, solemos pasar mucho más tiempo en espacios cerrados con poca ventilación y mayor cercanía entre personas. Esto facilita la transmisión de virus respiratorios como: influenza (gripe); rinovirus (resfrío común); virus sincicial respiratorio (VSR); coronavirus y otros. Entonces, no es que te enfermás por salir a la calle sin bufanda, sino por respirar el mismo aire no renovado donde alguien tosió o estornudó. 

El rol del aire frío en tus defensas 🌬️

Ahora bien, el verdadero truco no está en abrigarse solo el cuello, sino en usar esa bufanda para cubrirte la nariz y la boca. Esto sí tiene un beneficio real que va más allá de mantener el calor.

Nuestras vías respiratorias funcionan como una barrera de defensa natural compuesto por mucosidad y unos pelitos microscópicos (llamados cilios) que ayudan a filtrar partículas y microorganismos. Cuando respirás aire muy frío y seco de golpe, este sistema puede "paralizarse" temporalmente y entonces se resecan las mucosas, lo que le deja el camino un poco más fácil a los virus para entrar. También puede aumentar la irritación en la garganta y nariz y disminuir esa capacidad de eliminar partículas y virus. Es por eso que, aunque el frío no “genere” un resfrío, sí puede favorecer condiciones que faciliten las infecciones respiratorias.

Usar la bufanda para cubrirte la nariz y la boca ayuda a calentar y humidificar el aire antes de que llegue a tus pulmones, protegiendo esa barrera natural.

Las verdaderas claves para prevenir infecciones 🛡️

Si querés pasar el invierno lejos de los pañuelos descartables, más allá del abrigo, las principales estrategias de prevención siguen siendo:  

  • Ventilá los ambientes todos los días: abrí puertas y ventanas al menos 15 minutos diarios para renovar el aire y lograr una ventilación cruzada, incluso si hace mucho frío.

  • Lavate las manos: es la barrera más efectiva. Usá agua y jabón al llegar de la calle; después de toser, estornudar o sonarte la nariz; antes de comer y después de ir al baño. Podés conocer más en nuestra nota Lavado de manos: un hábito que te protege más de lo que creés.

  • Mantené tu esquema de vacunación al día: especialmente la vacuna antigripal y contra el neumococo si estás dentro de los grupos de riesgo o según la indicación de tu médico. Conocé más de la vacuna antigripal en esta nota Campaña de Vacunación Antigripal 2026.

  • Cubrite al toser o estornudar: usá siempre el pliegue del codo en lugar de las manos para evitar esparcir los gérmenes en las superficies.

  • No compartas vasos o utensilios: esto ayuda a reducir la transmisión de virus respiratorios.

  • Si tenés síntomas, evitá asistir a actividades: quedarte en tu casa cuando tenés fiebre o síntomas respiratorios ayuda a disminuir contagios en los espacios compartidos.

Recordá: El frío no causa resfríos por sí mismo, las infecciones son provocadas por virus y bacterias. Abrigarte el cuello, tapando la boca y nariz, además de mantenerte cómodo/a frente a las bajas temperaturas, puede ayudar a proteger tus barreras naturales. Pero la prevención más efectiva pasa por la higiene de manos, la vacunación y mantener los ambientes bien ventilados.